domingo, 24 de mayo de 2009

¡Más madera!


No me lo podía creer, pero es cierto. Lo juro por mi colección de Akira.

Estamos en fase de preparación de nuevo material. Son días de hacer cuentas, de preparar los presupuestos y de hacer previsiones y provisiones. También lo es de dar la tabarra a todo el mundo conocido para asesorarme y contrastar opiniones sobre precios y expectativas de venta. La economía, en principio, no suele tener que ver con la cultura, pero hace falta.

Decía que no me lo podía creer. La cosa pasaba por valorar los precios que nuestra imprenta habitual nos había pasado sobre las tres modalidades de libro que tenemos previsto editar. cuando me llevé las manos a la cabeza: 3.347 € para un libro similar en características y tirada inicial al G2, pero de menor tamaño. ¿Y a qué viene esto? Bueno, viene a que cuesta un 50% menos que aquél, y que la justificación no está en el tamaño, porque el G2 no le lleva tanto de diferencia. Llamo de nuevo a Iker (encargado de los presupuestos en RGM) y le pido por favor que me pase precio para tamaño idéntico. ¡Toma ya!, más o menos 5.038 € —sin ajustar el manufacturado de la tapa dura, pero es que hoy es viernes y tampoco se pueden pedir peras al olmo—, pero imagino que el precio definitivo no diferirá mucho, Iker y Jon son dos linces en esto de ofrecer estimaciones.

Como cifra comparativa nos vale. 5.038 € son 838.253 pesetas de las de antes. El G2 costó 1.105.769 (para 1500 ejemplares, también), vamos, que desde 1997 hasta aquí, la cosa de hacer Gedoses ha bajado casi un 25%.

Cosas como ésta ya nos han ocurrido antes, el Ragnarok primera edición (1992) y el Piratas!! (1994), constaban de la misma cantidad de páginas, parecido formato, etc. (el segundo llevaba un encarte de 8 páginas a todo color y portada a 5 tintas), y costaban casi lo mismo para tiradas de 2.400 y 2.500 ejemplares respectivamente, y eso que habían pasado dos años de desfase, pero no me imaginaba que la tendencia hubiera seguido una inercia tan marcadamente a la baja. Puestos a comparar, miro lo que costaba un fotolito DinA4 en b/n en 1992, y lo que cuesta ahora, y la cosa también ha bajado, y mucho. En 1992, el bendito fotolito nos costaba 1.275 pesetas, y ahora se puede encontrar por 400 (dejémoslo en 600, hecho el cambio). Otra buena reducción, desde luego.

Tengo que deciros que llevo entre imprentas y fotomecánicas desde los 17 años. Comencé a trabajar en el estudio publicitario y gráfico de mi padre antes de entrar en la facultad, y este domingo me calzo 43 años, así que sacad cuentas.

Desde los 26 me dedico profesionalmente al mundo de las llamadas artes gráficas. O sea que durante todo este tiempo he visto de todo, y por tanto puedo aseguraros que este sector ha sufrido una reestructuración y mejora que ha repercutido definitivamente en el precio: máquinas mejor dotadas, más rápidas, etc…

El precio del papel suele ser el que da mayores quebraderos de cabeza, pero parece que estamos en buen momento. De todas formas hay que admitir que nuestra labor es pequeña, vamos, que editamos o imprimimos poco (no hablo sólo de rol, que veo despuntar vuestra sonrisa), lo que origina que nuestros precios, aunque buenos, no sean los mismos que disfrutan editoriales o agencias que mueven más material, y que éstas cuentan con más ventajas, siquiera porque el proveedor quiere amarrarlas con descuentos o mejores ofertas económicas.

He recibido pocos correos en referencia al artículo que escribí la semana pasada. En general me han dicho que soy un pupas, que lo mejor que puedo hacer es dejar el régimen o tomar más café, porque lo veo negro y no lo parece. Me dicen que se nota que tal vez he cargado las tintas sobre las actitudes, pasando por alto los problemas existentes en el mundo de la edición, ante los que la actualidad no es que se muestre óptima, como en otros tiempos, pero sí que resulta halagüeña. Como comencé a trabajar para el rol español en 1991, mi visión del mundo del rol aborda sin querer estos últimos once años. Podría decir en mi descargo que ante la actual situación de cosas me muestro realista y no negativo, y la mejor razón que se me ocurre para apuntalar esta afirmación es que estamos a punto de sacar material. Pero bueno, si queréis verme negativo tampoco es que me importe mucho. Hoy trato de ser optimista.

Como no pretendo analizar, sino aportar elementos que ayuden a analizar la razón de la supuesta existencia de épocas tan claramente diferenciadas, se me ha ocurrido mirar hacia otro lado que no sean las actitudes, por ver si existe algo que avale el cambio que yo percibo y que ya apuntaba el otro día. Debo admitir mi incapacidad para encontrar más elementos —en cuanto al presumible desarrollo negativo del rol español en su presencia en tiendas—, que el posible aumento de los costos editoriales, la falta de fondos que den viabilidad a los proyectos, o la ausencia de creatividad —si veis alguna más, permanezco abierto y a la escucha—, porque lo cierto es que el aficionado sigue comprando y buscando rol español.

¿Incremento de precios en la producción?, ya os he comentado lo que hay. La vida es ahora más cara, sí, y siquiera en alquileres, agua o servicios básicos, la cosa ha subido, aunque su incidencia en la producción de un libro sea ciertamente pequeña o poco relevante. Según la web del INE, la vida ha subido un 28,3% desde enero del 94 (no hay datos comparativos anteriores); es decir que podemos admitir que los grandes bloques de costo en edición han bajado, más o menos, o se han mantenido, y que los pequeños han aumentado un 28,3% (transportes, infraestructuras, servicios, etc.) según datos oficiales.

¿Falta de posibilidades económicas que hacen imposible llevar adelante los proyectos?, no lo creo. Un crédito personal (a 5 años) en 1989, costaba un 17% de interés (qué tiempos aquellos), en 1995 costaba un 11,25%, y ahora puede salir por un 8% (siempre TAE).

¿Falta de creatividad, entonces?, menos. Para ser sincero pienso que hay más creatividad latente ahora, debido, entre otras cosas, a que la cultura acumulada por los aficionados a base de horas de juego y lectura, ha tenido que cumplir su labor fomentadora.

Vale, pero es que ahora se trata de publicar mejor y eso se tiene que notar en algún sitio. Cierto, se nota en que hay incrementos de precios justificados por la calidad del producto y el tiempo que lleva confeccionarlos, lo que puede originar que ahora los tiempos de desarrollo de material sean un poco más dilatados.

Bien, pero es que seguimos editando poco y dicen que es más caro. Mira, pues sí, este sí que es un grave problema, no hemos crecido lo suficiente como para editar producto realmente barato, creo que de haberlo hecho posiblemente no estaríamos como estamos, pero es que de todas formas nuestro material, siendo caro, se sigue vendiendo, con lo que el problema no parece tan grave, porque el destinatario final sigue aceptando el precio y compra.

Sobre esto decir que el precio de costo por unidad es más alto cuanto menor es la tirada, pero me gustaría decir que la edición tiene sus normas, como negocio, y que con multiplicar los costos de edición (todo lo que es imputable a la creación de un libro) por un valor que ronda entre el 3,25 y el 4, sale el PVP, y que de esta forma todos los grupos económicos que intervienen en su venta ven cubiertas sus necesidades: el costo editorial (25%), el beneficio editorial (25%), la distribución (25%) y el minorista (25%). Es cierto también que todos jugamos con este 25% (al alza o a la baja) para lograr abrir mercado, para ofrecer mejor precio o para conseguir mayor ganancia, pero de todas formas, lo cierto es que el beneficio de cada una de las partes queda bien cubierto por el PVP del libro, y que el costo suele amortizarse pronto.

Si la trastienda de la creación editorial muestra, tras un somero repaso, un aspecto tan prometedor, sigo sin entender, fuera del cambio de actitudes que denunciaba el otro día, que hoy por hoy, haya pocas editoriales que trabajen el rol en castellano como única modalidad, que las empresas que traducen se embarquen en pocos proyectos de este tipo y envergadura, y que sean menores (en cantidad) las nuevas ofertas que no sean revisiones o fanediciones. Porque entre 1992 y 1995, la oferta de juegos creados en castellano era: Fuerza Delta, Far West, Aquelarre, Oráculo, Analaya, SHI, Comandos, Universo, Fanhunter, Mutantes en la Sombra, Ragnarok y Piratas!! —no he incluido Almogavers porque fue creado y editado en catalán, pero también estuvo—, 12 títulos (13 si contamos el último), realizados por 7 empresas, algunas de las cuales llevaban 2 y 3 propuestas por cabeza.

Yo no lo entiendo, si las vías siguen en su sitio y la locomotora parece preparada, creo que hace falta un empujón, y que éste tiene que llegar por parte del cambio de actitud reclamada.

Con vuestro permiso. ¡Más madera!

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº62, con fecha 19 de agosto de 2002.