miércoles, 5 de agosto de 2009

El silencio de los corderos


Hago como que estoy desconcertado, realizo varios estiramientos, tres muecas y me noto menos tenso que cuando comencé. Agarro la jamba de la puerta, tiro para allí y para aquí, flexiono las rodillas y trato de hacer el pino, cosa que no consigo (la edad que ya comienza a pasarme más factura de la prevista)… Bueno, no puedo ponerme una camiseta de Punisher o Batman porque no tengo, ni siquiera una de El ataque de los clones o La comunidad del anillo, porque no uso mas que algunas de Kukuxumuxu y las grandotas de siempre. ¿Balandristas? calzo zapatillas de deporte y balandristas desde mi época preuniversitaria y creo que todavía guardo las primeras John Smith que utilicé recién salido del colegio en el año 1976, más o menos. Nada, que hoy no me voy a poder poner en el papel de freaky ni aunque quiera… así que voy a seguir haciendo como que estoy desconcertado y listo.

Vamos a ver. ¿No había en las listas y en la comunidad rolera cierta preocupación sobre las fotocopias y su posible repercusión negativa sobre el mercado rolero?, ¿no es cierto que uno de nuestros más afamados editores patrios dijo de las fotocopias que eran un cáncer para nuestra actividad, poniendo como ejemplo el manteo?, ¿no se argumentó en su momento trayendo a colación el paralelismo existente entre las fotocopias de libros y el pirateo fonográfico, videográfico o informático?

Pues creo que la cachonda intervención, y secuestro posterior, del material de Alaska por parte de ANEDI —en represalia por unas declaraciones en las que la cantante hacía mención de lo caros que le parecen los precios de los CDs de música, puesta a la luz por los medios de información pública con amplia repercusión—, habría sido un buen momento para reabrir el debate ahora que se ha puesto en solfa la política de precios de las discográficas y se ha barruntado públicamente la posible incidencia de ésta en la existencia de piratería y manteo, haciéndola su directa responsable.

Sigamos viendo. ¿No había cierta preocupación en las listas, y también en la comunidad rolera, ante el precio que están alcanzando algunos productos de rol frente a la calidad que ofrecen?, ¿no es cierto que uno de nuestros más afamados editores patrios ha argumentado en reiteradas ocasiones que no es posible hacerlo más barato, y ha sido secundado, en público, por algunos editores más?, ¿no han sido varios los aficionados que han comentado que el rol no es caro, poniendo como ejemplo otras actividades enfocadas al ocio, como son los CDs de música o los videojuegos?, ¿no se han escuchado comentarios que alentaban a la división del precio de un videojuego entre las horas de entretenimiento que nos reporta para valorar si son caros o no?

Pues tengo que recordaros que acaban de meterle un palo a Nintendo por su política desleal y abusiva para con la competencia y compradores —la condena europea a esta actividad de oligopolio, que ha permitido a Nintendo vender en España un 67% más caro que en Inglaterra, ha sentado un grave precedente que pone sobre aviso a otras multinacionales de los videojuegos—. O que a primeros de octubre pasado, las discográficas Bertelsmann, EMI, Warner, Sony y Universal y las macrotiendas Transworld Entertainment, Tower Records y Musicland Stores, después de quejarse durante mucho tiempo del daño que causa Internet en sus cuentas de resultados y de la imposibilidad de bajar los precios por imperativos de producción, recibieron un serio varapalo por parte de la Fiscalía General del Estado de EE.UU., que las ha condenado a abonar 63,7 millones de dólares como multa por haber incrementado artificialmente el precio de los discos, violando las leyes antimonopolio (bonito tema para otro artículo). Para rematar el asunto, también se les ha condenado a donar otros 75,7 millones de dólares en CDs a escuelas y centros de caridad sin lesionar los derechos de los autores (vamos, que éstos tienen que estar de fiesta). Y creo que hemos desaprovechado otra bonita oportunidad de lanzar o replantear el debate, porque ha pasado totalmente desapercibida en un ambiente, el nuestro, muy susceptible a sufrir este tipo de políticas porque el 95% de nuestro producto es importado o traducido.

¿No se había denunciado tímidamente en las listas, que algunas tiendas sólo trabajaban con determinada distribuidora, o que en otras era imposible conseguir determinado producto porque mentían sobre su existencia?, ¿no es cierto que un editor admitió la posibilidad de que si le caes mal al tendero de turno puedes muy bien quedarte sin su producto?

Pues en lo de Nintendo hay una mención expresa a las presiones a que ha sometido a tiendas para que sólo compren su producto, impidiendo la entrada a otro tipo de oferta, lo que a su vez ha favorecido la implantación de una política de precios que atendía fundamentalmente al logro de un beneficio desmesurado que se amparaba en la fórmula de cartel (intereses asociados para una misma actividad), y que lesionaba gravemente el derecho del consumidor a comprar en justiprecio, y a los demás productores a vender en igualdad de oportunidades de mercado.

¿No nos interesaba la precaria aportación de las empresas que producen en castellano total?, ¿no nos preocupaba la posibilidad de que nos quedemos sin producción nacional?

Pues los cineastas españoles están de uñas sobre la brutal colonización del cine americano, amparada y propiciada por el abuso de las distribuidoras que han modelado el "gusto" del público a su antojo, preferencias y necesidades de negocio, y admiten el peligro real que corre la creación nacional por hallarse en inferioridad de condiciones ante una competencia abusiva que origina que el nuevo cine trate de clonar los esquemas holliwoodienses si quiere sobrevivir...

¿No nos preocupaba el futuro de nuestra afición?

Ante las denuncias de Alaska y otros artistas, las condenas a las discográficas o a Nintendo, la actitud inquisitorial de ANEDI que admite posteriormente la necesidad de bajar los precios, ¿no nos cabe opinar nada?, ¿no podríamos establecer ningún tipo de paralelismo con lo que ocurre en nuestro patio? Ante los comentarios de Armendariz y otros cineastas ¿no cabría establecer algún tipo de comparación con lo que ocurre en nuestro mundillo?

Si el valor del IPC no afecta a los CDs como afecta a los libros, y el precio final de los primeros atiende a otras consideraciones que no tienen nada que ver con la asequibilidad, y sí con la obtención de un beneficio desmesurado que sólo beneficia a distribuidores y comerciantes, poniendo en peligro el propio mercado de compactos y la existencia y trabajo de los autores. Si al parecer las grandes industrias del ocio tienden a los oligopolios que favorecen el asentamiento de una política de precios y logros económicos que ponen en peligro la existencia de la creatividad necesaria, y del propio mercado futuro con la promoción de canales ilegales que lesionan irreparablemente a los autores y a la propia oferta de calidad en la que se debería basar…

Si Manolo García denuncia abiertamente la tendencia exclusiva a clonar viejos valores que se aprecia en la maquinaria de ganar pasta en la que se ha convertido Operación Triunfo (personalmente creo que siempre fue así, como también apuntan otros), y clama por una mayor apertura de miras que beneficie la integración de auténticos nuevos valores, ¿no sería interesante pararse un momento a mirar si no está ocurriendo lo mismo con la cascada de productos D20 que nos llegan del otro lado del Atlántico?

¿No nos interesa para nada todo esto?, ¿no podemos entrever alguna posibilidad de interés por traducir básicos locomotoras en tiradas minúsculas, que saturan el mercado artificialmente y eliminan competencia, pero que cumplen con la función por la que se adquirieron las licencias: arrastrar tras de sí el auténtico negocio que supone el material importado? ¿Se ha comentado algo en las listas que me he perdido?

La censura es también silencio, y silencio es lo que ha habido y hay sobre algunos asuntos que deberían propiciar el debate interno en las listas, o que deberían favorecer el intercambio de opiniones entre aficionados, si realmente estamos involucrados en mejorar nuestras expectativas como consumidores o productores, siempre desde mi humilde opinión. Ya desde mis primeras intervenciones en Esencia durante el año pasado, me sorprendió la capacidad que tenía el personal para mostrarme su apoyo por privado y callar en público dejando que mis detractores se auparan precisamente en un silencio que no debería ser tal. También me sorprendía la capacidad de algunos colisteros para marcar el territorio de lo debatible en tono ligth, y todavía hoy me sigue sorprendiendo la capacidad que tienen las listas para absorber algunas informaciones como si no pasara nada.

Al parecer no pasa nunca nada porque nadie dice nada. Bajo esta lógica aplastante, creo que lo que sí pasa es que no nos interesa ahondar en los problemas que nos aquejan, no hay voluntad de hacerlo, mucho menos de mirar hacia el futuro. Es mentira que trabajemos por mejorar el mercado y es mentira que salvo cuatro chavales que se dejan la piel haciendo jornadas locales de fin de semana, alguien esté haciendo algo por ampliar las expectativas de nuestro mercado, o mejorarlo. Y es mentira que las listas sean auténticos lugares de debate donde compartir ideas u opiniones para tratar de sacar algo de provecho.

Seguiré haciendo como que estoy desconcertado.

Artículo de opinión publicado en The Freak Times nº74, en la sección El Chupacabras, con fecha 11 de noviembre de 2002.