domingo, 7 de noviembre de 2010

Arte u oficio


Acabamos de resolver (de mutuo acuerdo) el contrato que facultaba a un grupo de aficionados para desarrollar la tercera edición de Ragnarok, una vez que su proyecto editorial no tenía visos de continuidad —tranquilos, desde mediados de junio estamos negociando, a buen ritmo y con buenas perspectivas, para que el año que viene tengamos por fin la tan ansiada tercera edición—...

La situación no es nueva, ya en 2001, como imagino sabréis, pactamos la tercera edición de Mutantes en la Sombra con Edge y Astiberri. Desde noviembre del mismo año, Edge, en solitario, es la encargada de llevar adelante el proyecto en cuestión.

Algún malpensado puede barruntar que tanta intentona, tanto aparente fracaso y retraso, deben tener una explicación en la mano torticera y oscura de la licenciataria (Ludotecnia), y como en todo este tiempo he recibido algunos correos que apuntaban hacia esta razón como posible y más que lógica, me he animado a dar respuesta pública a un problema que lejos de sernos exclusivo, está más extendido de lo que a primera vista podría parecer.

Jurando que no me he entrometido en absoluto en el desarrollo de las terceras ediciones de nuestros juegos, y poniendo por testigos a los responsables y creadores de la licencia que está vigente (Mutantes), debo explicar que desde mi humilde punto de vista lo que veo es un exceso de pretensiones frente a los respectivos proyectos, y que son estas pretensiones las que generan los problemas y los fracasos.

Decía más arriba que el problema está mas extendido de lo que a primera vista parece, y es que en la actualidad se tiende a magnificar las ediciones (más cuando éstas son revisiones de clásicos anteriores), originando que los proyectos se aborden en un entorno de presión interna que a mí me parece desmesurada.

¿Hace falta que una segunda o tercera edición de un juego, sea publicada en un formato lujoso?, ¿hace falta que el nuevo manual pase de las 200 páginas?, ¿hay que editar tantos?, ¿hay tanta necesidad de parecerse al D&D?, ¿es necesario complicarse tanto la vida?...

Me temo que no, y lo digo desde la experiencia (dos de nuestros cinco juegos editados son segundas ediciones, y han funcionado muy bien). También soy consciente de que la crítica profesional o pseudo profesional de nuestras revistas de información general, han impuesto una tendencia generalizada a valorar los juegos por su aspecto físico (formato, edición, ilustraciones, etcétera), relegando de manera incomprensible su auténtica esencia (lo atractivo de la propuesta), a un segundo plano totalmente absurdo.

Desde esta perspectiva puedo entrever que la faceta artística (las ganas de demostrar) está suplantando al oficio (la capacidad de hacer), y lo percibo con cierta prevención, porque lo artístico frente al oficio tiene más pegas que ventajas. Bien es verdad que todo aficionado tiene derecho a su momento de gloria, a mostrar de lo que es capaz cuando tiene posibilidades, incluso a explorar aspectos no explorados por los creadores de los juegos... sí, pero dentro de un orden.

No hay nada peor para un juego que un exceso de vena artística; tratar de rizar el rizo es encomiable, pero cuando estamos hablando de un producto de consumo (los JdRs son fundamentalmente eso), la vena artística es un grave peligro que hay que saber controlar si no queremos matar lo esencial: que el consumidor disfrute, y cuanto antes mejor.

Cuando me animé a ceder licencias, lo hice con la intención de facilitar al aficionado el disfrute de sus juegos preferidos, toda vez que Ludotecnia no tenía posibilidad de darles continuidad. El tiempo me está demostrando que la cosa llevaba más peligro del que yo mismo pensaba, incluso para nuestra editorial.

Los juegos están bien cuando están en la calle y sirven al público al que van destinados. Una buena propuesta, con calidad suficiente, bien engranada, a un precio asequible, deberían ser las prioridades. Cuando son otras, lo que puede ocurrir es que con razones o sin ellas, el aficionado se quede a dos velas, y eso nunca es bueno.

Un abrazo

Jose Tellaetxe (Ludotecnia)


Opinión publicada en el antiguo portal Enrolados, con fecha 20 de Julio de 2003.

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